¿AHORA?

Ahora que estamos acostumbrados a que una o dos veces al año haya un accidente;

ahora que ya no nos duelen tanto los heridos (bueno, a los más allegados sí, mucho); 

ahora que hemos aprendido a identificar los camiones de mercancías peligrosas; 

ahora que a diario podemos ver un amplio catálogo de coches para elegir; 

ahora que ya sabemos por dónde cruzar y por dónde no; 

ahora que los niños han aprendido a  pulsar el botoncito de los semáforos; 

ahora que en los “puentes” salimos en los telediarios; 

ahora que el ruido ya no molesta a nadie; 

ahora que los camiones chocan mucho menos en los pasos estrechos; 

ahora que sabemos que el muñequito rojo es “quieto” y el verde “ale”; 

ahora que sabemos cuando un camión no va a parar por el ruido de su motor; 

ahora que ya necesitamos del humazo tóxico que se forma; 

ahora que tenemos el Paseo lleno de potenciales visitantes; 

ahora que el turismo va a ser importante para todos; 

ahora que nos hemos acostumbrado a ver a fulano o a mengano en la cola del semáforo;

ahora que por fin podemos ver qué coche tiene Juanito o Pepita; 

ahora que empezamos a saber sortear coches en doble fila; 

ahora que usamos recorridos alternativos por evitar los semáforos; 

ahora que la Guardia Civil está más despabilada por el paso de tanto potencial... 

¿Ahora?, 

ahora precisamente no nos quiten la carretera, por favor. 

Adoramos la carretera. Nos parece bien. Es entretenida. Es más, es vital para el desarrollo del pueblo. Si el paso de la carretera se deriva hacia las afueras nadie pasará por el centro de Ocaña y esto a la larga supondrá la pérdida de poder adquisitivo de los olcades. ¿O es que queremos ser como el pueblo ese del anuncio donde están sentados dos viejecitos a la orilla de la carretera anunciando no sé qué, chorizos creo?. Pues no, la verdad que no. Déjennos la carretera en paz; si al menos fuera gratis como muchas otras cosas.

 

Asociación “La carretera por to’l centro”.

 

NOTA DE LA REDACCIÓN: Pues no es por nada, pero antes hasta el 2.007 no había peligro de que la quitasen, pero con el tema de las elecciones se ha embarcado el Ayuntamiento en una obra que nos costará cara, carísima, pero que ha quitado por fin la carretera del centro del pueblo. Los peatones lo agradecerán.