Violeta Parra. Fuerza, amor, vida, muerte
Pincha aquí para ver datos de su biografía, aquí para ver datos acerca de su obra y fundación, y aquí para ver las letras de todas sus canciones. Habrás visto que en la página oficial de Violeta Parra no se menciona la causa de su muerte. Nació en San Carlos, en 1917 y se pegó un tiro el 5 de febrero de 1967, cuando cumpliría los 50 años. Violeta Parra llegó al final de su vida con el alma resquebrajada por motivos en los que sus biógrafos abundan; entre la mala marcha de su carpa en La Reina, su tormentoso amor con el antropólogo suizo Gilbert Favré
| Aquí voy con mi canasta de tristezas a lavar al estero del olvido dejen, déjenme pasar. Tu cariño fue un rebozo que nos abrigó a los dos lo manchaste una mañana cuando me dijiste adiós |
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o la incomprensión del pueblo chileno, o el desdén de las instituciones de la época, llegó al suicidio en un gesto de honestidad, de compromiso con su honestidad. En un determinado momento ve que la vida no es viable tal como su proyecto de vida lo requiere y frente a eso estaba la posibilidad del cambio. Pero el temperamento de Violeta es de compromiso en radicalidad y dicho cambio no era consecuente con ello. Así pues, una mañana de febrero del año 67 ...........
Los poemas que presentamos son bien distintos pero marcados por una línea común a gran parte de su extensa obra, el compromiso social, la fuerza vital del amor, la captura de la vida con signo positivo derramada en todo lo existente y que toca muy fuertemente a la muerte. Eso se ve especialmente claro en el rin de angelito, en donde se pregunta qué pasa con el alma después de la muerte y ve que el espíritu se encarna en una estrella, en una flor, en un pajarito. Es la captación de ese gran sentimiento de la vida humana en sintonía profunda con el cosmos. Puedes morir, pero ese no es el fondo donde caes, no es el gran vacío, sino que es una trascendencia que anima y que retoma todo el cosmos, toda la naturaleza, toda la realidad, y hace que la muerte sea una experiencia de muerte-vida. También en ese sentido habría que sintonizar el Gracias a la vida.
En Arauco tiene una pena rasga la sociedad chilena de su época y también la de hoy partiendo de la indolencia. Nos restriega a los españoles, no sin razón, las barbaries cometidas con la excusa del "descubrimiento", pero concluye que eso no es lo grave, a partir del ubi sunt a Lautaro reprocha al indio chileno no haber remontado esas "injusticias de siglos" y estar instalado en la cultura del ninguneo haciendo de lo suyo algo nimio frente a lo foráneo con la connivencia de las autoridades que tanto la hicieron sufrir en su tiempo.
Otra vertiente de su poesía es el compromiso social que se aprecia claramente en los poemas Miren como sonríen y ¿Qué dirá el Santo Padre?. En uno el recuento de atrocidades y desmanes que ve en la clase político-militar que detenta el poder en Chile pinta un mundo tan negro que únicamente la condición mortal de los ofensores y la esperanza de una justicia superior ilumina el final del poema. En el otro, la tremenda fuerza expresiva de la imagen de una paloma papal, símbolo de la paz, siendo degollada eriza la visión de su mundo contemporáneo, no sólo en Chile, sino también en una Europa que ha visitado y conoce y que está inmersa en una serie de movimientos convulsos que tendrían su clímax pocos años después del fatídico febrero del 67.
Aclamada en medio mundo (Paris, New York ... ) es ignorada en su Chile natal o cuando menos incomprendida. Pero hoy, 36 años después de su muerte, nadie puede negar el inmenso valor de mezcla de las realidades de su presente (y del nuestro) con las múltiples formas de expresión de la tradición popular rescatadas del olvido por su incesante labor recopiladora. Y de facetas suyas que aún están por descubrir para el gran público (pinturas, tapices .... este año han sido "rescatados" unos tapices suyos del museo del Louvre de Paris para exponerlos en Santiago de Chile)
Angel Parra, uno de sus hijos afirma:
"ella descubre que toda la tradición formal del folklore, todas esas herramientas que ha ido coleccionando a través de los años (la cuarteta, la décima, el chapecao, etc.) se podría utilizar para cantar las realidades del presente, para cantarle al amor, a la vida política, a las situaciones sociales del mundo contemporáneo, etc. Yo creo que es ahí donde se produce la transición fundamental, y Violeta queda como una gran folklorista, alguien que rescató la identidad cultural nacional, y a la vez como la mujer contemporánea que utiliza esa tradición para cantarle a su tiempo histórico. Para cantarle a la vida, finalmente. Esa es mi impresión (y ojalá que esté de acuerdo ella con lo que yo estoy diciendo"
En una entrevista Violeta dice
"Pregunta: Violeta, usted es
poeta, es compositora, y hace tapicería y pintura. Si tuviera que elegir un sólo
medio de expresión. ¿Cuál elegiría?
Violeta: yo elegiría quedarme con la gente".
Arauco tiene una penaArauco tiene una pena (1960-1963)
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Gracias a la vidaGracias a la vida que me ha dado tanto
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